miércoles, 9 de julio de 2008

Una lumbrera

El listo más que listo, el Ministro de Industria, nuestro prócer de la patria energética y ecologística, el gran Miguelito Sebastián, ha conseguido que haga algo que hacía mucho no me ocurría: coger el mando a distancia de la tele y cambiar de canal en cuanto le veo. Esto sólo me pasaba con algún personaje de calado dudoso, como el ínclito Arzallus.

Ahora resulta que el ministro del progreso me retrotrae al pasado y veo lo mismo que ya veía en la crisis del petróleo del 79, con esos mensajes de que debemos ahora ahorrar mucho los ciudadanos, que en el fondo somos unos despilfarradores, sin conciencia ecológica alguna, insensibles a los problemas del país y del planeta empeñados en calentar nuestras casas en invierno, en usar el aire acondicionado en verano o en tener algunas comodidades en el hogar como lavavajillas, lavadoras o incluso algún ordenador con el que conectarnos al paraíso del bienestar en las tecnologías de la información y la comunicación.

-¡¡Irresponsables!!, nos arenga el ministrísimo día sí y día también.

Esta lumbrera ha comenzado dando ejemplo; se ha quitado la corbata. Impresionante ahorro de kw/h el que está consiguiendo. Me quito el sombrero (también para ahorrar por supuesto) ante tamaña generosidad. Y, ya de paso, no se ha enfrentado a las eléctricas con el 'tarifazo' y el asalto con alevosía y nocturnidad que han hecho a las familias que tienen instalaciones de calefacción por acumulación. Según este mago de las finanzas, como los particulares tenemos esos vicios de consumo, lo mejor es penalizarlo vía precios. Así, la voracidad de estas compañías sin hartura y sin vergüenza queda saciada sin poner un euro sobre la mesa y de paso no calentamos el planeta, sólo calentamos la cabeza y las partes pudendas a las familias modestas que hacen ya demasiados números con sus hipotecas.

Ahora, el que fuera exitoso candidato a la alcaldía de Madrid, nos va a poner en marcha un soberbio plan de ahorro energético que, con su sagacidad acostumbrada, prevé que va a conseguir, no sólo que ahorremos un montón, que no calentemos el planeta, que seamos felices y comamos perdices sino que además, en el mismo lote, va a conseguir 'pinchar la burbuja especulativa del precio del petróleo'.

¡Pero que hace el G8 que no se lleva a este fenómeno de la naturaleza económica para resolver la crisis mundial!. ¡¡Acojonante!!, el solito, con ayuda de su corbata, de bajarle unos grados el aire acondicionado al corte inglés -dónde no pienso ir-, de asarnos con las tarifas eléctricas y que nos montemos más en el AVE se va a cargar la especulación del precio del petróleo. ¡¡Don Quijote de la Energía!!

Tan patético como los mensajes de ahorre agua cuando hay sequía. Es en ese momento precisamente cuando es tarde. Las medidas de previsión, que son las que corresponden a los gobiernos, son inexistentes por definición. Para variar. Poner en marcha medidas, impopulares pero socialmente rentables, para eliminar la dependencia energética del exterior no. Eso no, porque ahí sí que somos muy progres. Mejor comprar la energía nuclear a Francia. No había mas que ver la cara de felicidad de nuestro presidente al acordar, con el zorro Sarkozy, una nueva línea de conexión eléctrica con los gabachos.

Al final, las medidas que penalizan el consumo por vía económica solo penalizan a los de siempre, a los que tenemos rentas justitas y echamos muchas cuentas al mes. Al que tiene de sobra, tres pepinos le importa que suba el recibo de la luz. Y ni te digo lo que le preocupa si su empresa contamina mucho, teniendo en cuenta las multas irrisorias con las que les sancionan. O sea, que pagamos los de siempre y los de siempre se van de rositas. ¡Valiente progresía!.

Así que, voy yo a proponer nuevas medidas de apoyo, complementarias, al plan de ahorro del gobierno.

Ya que no podemos encender la calefacción eléctrica con las nuevas tarifas por consumir mucho en kilovatios, ni podemos usar el gasóleo por contaminante y carísimo, para calentarnos, usaremos el viejo sistema de darnos unas hostias antes de ir a la cama. Lo siento por mi mujer, porque yo no podré darle, que me veo en la cárcel, pero ella a mí puede ponerme púo (amén del nada despreciable componente sadomaso antes de ir a la cama...). También estará autorizado quemar algunos palos de madera, pero con moderación, no vaya que añadan mucho CO2 al calentamiento global.

Para el verano, aparte de quitarse la corbata, el uso del taparrabos es muy recomendable. Al margen de la vestimenta, abrir las ventanas para que haya 'paso de aire' refresca mucho el hogar y nos mantiene por debajo de los 10 grados de diferencia de temperatura interior y exterior, muy salutífera medida. Bajo ningún concepto encienda usted el aire acondicionado. Es nocivo, malo, antiecológico y contaminante y no se cuantas cosas más.

El uso de la nevera debe también de replantearse. Es un feo vicio que hemos adquirido, todo el día encendida, contaminando sin parar y contribuyendo al cambio climático de forma decisiva. ¿A quién se le escapa la relación evidente del uso de la nevera y el deshielo polar?. Por cierto, esto me recuerda... ¿como llevamos lo del agujero de ozono?. Lo mejor es recurrir a las salazones, adobos, escabeches y ahumados, tan tradicionales en nuestra cocina, para la conservación de los alimentos. De paso, compramos menos alimentos, bajamos la inflación, recuperamos oficios artesanales como el repartidor de hielo y contribuimos al sostenimiento del planeta. En cuanto a las bebidas, qué mejor que nuestro amado y entrañable botijo, con cuya fresquísima agua podremos elaborar deliciosos gazpachos.

Con respecto a estas tres medidas, puede que lo que esté ocurriendo sea que su vivienda sea energeticamente un desastre, un despilfarro, muy poco rentable y por tanto contribuyente al cambio climático. Le sugerimos venderla, o mejor demolerla previo pago de las oportunas ecotasas, y trasladarse a vivir a una cueva. Sano, natural, en comunión con la naturaleza, en ambiente bucólico pastoril. El intercambio energético de la cueva con su entorno es insuperable. Y además, instalando una sola bombilla quedamos por debajo de los 3.3 kilovatios de la tarifa social que este generoso gobierno nos ha propuesto.

Para el transporte: andar. Sano, bueno para el colesterol, afina su figura y no contamina. No obstante, el coche cómpreselo pero no lo use. Podrá usted igualmente alardear de poder adquisitivo sin necesidad de arrancarlo y de paso contribuirá al sostenimiento del empleo. Para trayectos mas largos, el transporte por ferrocarril. Cercanías o AVE. Si tiene, claro.

Cuando vaya a comprar los pocos productos que su huerto ecológico o su cabaña de ganado doméstico alimentado sin piensos junto a su cueva no puedan producir, exija que apaguen el aire acondicionado del establecimiento. Sea inflexible. Todo por España y el planeta Tierra.

Evite la evacuación de gases intestinales. Las flatulencias y otras ventosidades contienen altas concentraciones de metano, gas de elevadísimo efecto invernadero. A pesar de los efectos jocosos-jacarandosos de la emisión de estos gases con sonoridad e intención cómica, su peligrosidad no los hace en absoluto recomendables.


Con estas sencillas medidas de apoyo a las lúcidas acciones que ha emprendido el Gobierno de España a través de su sabio servidor el ministro, no solo contribuiremos a pinchar la burbuja especulativa del precio del petróleo sino que se generará un nuevo orden mundial bueno como el solo.

Una estatua para este hombre a la voz de ¡ya!


P.S.: Pido excusas a mis amigos lectores por mi vagancia de los últimos días.He estado ahorrando el uso de mis neuronas para evitar contribuir al cambio climático. Bueno, eso y que tuve avería en mi máquina y mucha pereza y poco tiempo para arreglarla.

2 comentarios:

PABLO JESUS GAMEZ RODRIGUEZ dijo...

Coincido sustancialmente contigo.

Pero: llamar "INCLITO" a Arzallus...hummm,... a ver que lo pienso... ¿inclito? ¿Seguro?
Saludos

EasyCure dijo...

Jo macho, que tiquismiquis...

debía de haberlo puesto entrecomillado y en itálicas...

¡estos picapleitos! jejejeje

Lo dicho, calentar tu casa es, hoy por hoy, un artículo de lujo. Viva la ecología de ricos y el cambio climático. Sobre todo, que le pregunten a Gore.

Saludos desde el brasero de orujillo.